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jueves, 17 de enero de 2013

Acta de la tertulia del 15 de noviembre de 2012


Sobre las 20:30 horas del 15 de noviembre de 2012, seis de los efebos mercuriales, José Manuel Gómez, Jesús Cotta, Alonso Coca, Jaime Galbarro, Ramón Simón y Fernando Moral, se dieron cita entrada la noche a la puerta del templo de costumbre, El Fogón de Leña. Ya en el mismo pórtico, y antes de entrar a la cella, sobrevino la acostumbrada pre-tertulia, que en este caso se extendió algo más que de costumbre dada la bonanza del clima y la intensidad de los temas tratados, entre los que destacó una vuelta al tema principal de la reunión anterior...

El siempre alegre reencuentro a las puertas del Fogón


Una vez establecidos en el interior del templo, los temas de conversación abandonaron el terreno rijoso de forma abrupta como si la solemnidad del lugar hubiese contagiado las lenguas y las mentes. Así, se abordaron, de manera a veces superpuesta como intento plasmar seguidamente, asuntos más serios: las exquisitas berenjenas con miel de caña, la historia del género novelístico en Europa, iniciado por los españoles ya en el siglo XIII (Ramón Llull) y vuelto a importar posteriormente al gusto bárbaro (Alonso: Es que somos gilipollas), la siempre jugosa presa ibérica, una evocación unánime del mercurial ausente Enrique Barrero con el inevitable -por merecidísimo- ensalzamiento de sus dotes y capacidades literarias, la pluma ibérica, tanto en su versión comestible como en la intelectual (de la otra versión no se habló dado el carácter indudable del mercurial), la repetición de temas y argumentos en las obras escritas y sus efectos, sobre lo que el Ilmo.Sr. Mantenedor opinó acertada y graciosamente: La literatura en el fondo es forma, el atávico comer del costillar, ibérico también por supuesto, la presencia del tabaco en la literatura y otros muchos asuntos de enjundia que este pobre secretario sustituto no atinó a anotar dado el trabajo hercúleo que le suponía la ingestión del desmesurado costillar antes citado.

Panorámica mercurial


Si unánime fue el reconocimiento del buen hacer de nuestro Enrique, no lo fueron menos las loas al Ilmo. Sr. Mantenedor por la rebaja económica conseguida, no en la prima de riesgo, sino en algo más cercano como es el precio del ágape mercurial. Otros tiempos, otras costumbres.

Alonso Coca pensando en 2013


Ramón Simón también nos ofreció una rebaja, terminológica esta vez, aunque no semántica: su arquetípico vocablo de todas las tertulias quedó esta vez en prostíbulo. Nos vamos refinando.

Ramón Simón versión Valle-Inclaniana


Ya a punto de extinguirse los platos antes referidos, comprobamos que no deberíamos estar aún saciados ya que comenzó a tratarse el papel recurrente de la comida en la obra escrita. Así, se hizo referencia, como no, al comienzo de la obra magna de Cervantes y a otras como Guzmán de Alfarache.

Pasando de la literatura a la lingüística, se discutió sobre la extensión actual de la expresión “lo que es” en un uso incorrecto por cuanto carente de significado. Así el que suscribe aportó una frase de un diálogo entre carniceros de un supermercado: No hay que reponer lo que es las bandejas de pechuga. Todavía quedan. Ciertamente una perla en la que ni siquiera se respeta el número. Jesús aportó un uso no solo correcto de la expresión sino a su vez de rancia procedencia: Lo que es, es (Parménides).

Lo que es Jesús Cotta


Fueron tratadas las peculiaridades de la relación padres-hijos, sobre todo cuando estos se encuentran abducidos por la adolescencia. Sobre este particular, Ramón aportó una sentencia llena de sensatez que precisamente había recibido de su padre: “Lo que tú hayas vivido, por dos se te multiplica en los hijos”.

Seguidamente alguien planteó su duda, luego compartida por todos, sobre el origen de la denominación Beefeater. Por cierto, debo añadir qué desconozco en qué punto de la velada nos encontrábamos y qué estábamos consumiendo...

Llegados a ese momento ignoto de la noche, se abrió el turno de noticias editoriales y lectura de textos propios y ajenos. Comenzó Jaime Galbarro anunciando que ya se estaba ultimando el libro de actas mercuriales Palabras en la Piedra, cuyas fotos ilustrativas nos mostró seguidamente. Asimismo se estuvieron comentando los pormenores del libro Reyes y Caramelos, idea de Ramón Simón con textos de los mercuriales.

Todos pendientes del temperamental portátil de Jaime Galbarro

Nuestro Toi en píxeles y alma


En el turno de lecturas tomó la palabra el nunca bien ponderado Sr. Mantenedor, que leyó un poema de Carlos Edmundo de Ory, a la sazón escritor propuesto como eje vertebral de la reunión. Lo propio hizo Alonso con otro poema del mismo autor.

El Sr. Mantenedor, ahora orador de Ory


Ramón inauguró el turno de textos propios deleitándonos con poemas de su libro en preparación sobre Tanzania. Y Jesús dio colofón al turno mediante la lectura de un fragmento del libro Videojuegos de la Vida de su hermano Daniel Cotta.



Ya en el día siguiente, extinguida casi la palabra, agotado en su totalidad el ágape y, como siempre, plenos los corazones y las mentes, no hubo más remedio que abandonar el templo hacia la noche que, de su mano oscura, nos condujo a salvo a nuestras casas.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Acta de la tertulia del 26 de septiembre de 2012


   Por fin en la última tertulia apareció una becaria (al fin sirvió el anuncio en el periódico). La exuberante Vanessa Desirée, que en principio anduvo un poco retraída, nos sorprendió en la ronda de textos con un ejemplo de una de sus múltiples destrezas orales: leyó un soneto anónimo, aunque  hay quien lo atribuye a Augusto Bembibre. Se trata de una composición posiblemente alegórica relacionada con el tema central del día: La huella de Onán en la literatura universal. Ni que decir tiene que nos dejó sin aliento a los demás asistentes (Fernando Moral, José Miguel Ridao, Ramón Simón, Jesús Cotta y quien suscribe, autor del acta en sustitución del Secretario, quien excusó debidamente su inasistencia). El soneto (editado por Ediciones Caterva en Antología de poesía errática, al cuidado de Fernando Moral) es el siguiente:


HORROR VACUI

Entre sueños pretéritos, mi pluma
yace mohína, débil y apocada
por falta de victorias y de nada
que llevarse a la punta. ¡Ay, se abruma!

Pero una vez asida aquella espuma
inconsistente muda en recia espada,
firme, fuerte, nervuda y renovada:
ese miedo a lo virgen ya se esfuma.

Mi tesón sube y baja por su cara
más intensa y se acerca, ya lo noto:
La ilusión de la meta no es remota.

Ya viene la creación, esa preclara
sensación de lo súbito. Se ha roto
el frasco de la esencia. Por fin brota.

    
   Por lo demás, se habló de lo divino y lo humano, y acabada la reunión fuímonos y no hubo nada. ¡Qué bella forma de arreglar el mundo!

   Y así concluye esta acta, de lo que doy fe como sustituto del Secretario de la tertulia, y la firmo y rubrico y hago constar que a los efectos oportunos sepan cuantos esta vieren que... (ya me he liado). FIN.

El Sr. Mantenedor perplejo ante la lectura de Vanessa

Jesús no pestañea

Fernando parece imaginar algo.

José Miguel toma aire.

Ramón complacido.

Foto de grupo tomada por Vanessa.

sábado, 10 de marzo de 2012

Acta de la tertulia del 16 de febrero de 2012

Convocados por el dios Mercurio, el 16 de febrero de 2012 se reúnen Aurora Pimentel, Jesús Cotta, Julio Ariza, Alejandro Muñoz, Enrique Barrero y el que suscribe, Juan Antonio González, con la compañía del invitado Gonzalo Gragera, que se convierte en el más joven de los asistentes, hasta la fecha, a una velada mercurial.
Gonzalo Gragera
Tras los saludos de rigor y mientras nos acomodábamos en el salón de fastos, hace su aparición el novelista Félix G. Modroño para compartir unos instantes de la noche con nosotros. Nos informa de que está en proceso de corrección de pruebas de su nueva novela, La ciudad de los ojos grises, que se publicará en Algaida y cuya presentación está prevista para el 9 de abril en la Fundación Cruzcampo. Se anota la cita porque tanto el presentado, como la obra presentada, como el lugar y sus líquidos correspondientes, merecen mucho la pena.
Omar, garzón de Ida, atiende a Enrique Barrero
 Tras comentar durante unos momentos el libro de nuestro mercurial ausente Toi del Junco, Otra forma de mirar la catedral de Sevilla, diversas obras fotográficas salen a colación en un clima de charla a media voz que hizo a Aurora afirmar que "Se nota que no está Ramón". Al hilo, Jesús Cotta recuerda que tenemos pendiente la tarea de componer un epitalamio para la boda de nuestro amigo. Alejandro propone que el poema rime en "-ón", moción que se debate por unos instantes y se desecha, en principio, por fácil.
La conversación sigue comentando bodas, bautizos, comuniones y confirmaciones "por lo civil". Aurora aprovecha para comentar que a su boda solo acudieron dieciocho invitados y vuelve a insistitirnos para que conozcamos Urueña el próximo verano. Nos glosa las maravillas de sus atardeceres y nos explica cómo es el jardín de Amancio Prada: un campo de trigo vallado.
Jesús, Aurora
 A raíz de la afirmación de Cotta de que, durante la Guerra Civil, en Valladolid no quemaron retablos y por eso quedan iglesias preciosas, se inició una nueva línea de conversación. Enrique Barrero comentó la belleza de las iglesias de Fontiveros y cada cual mostró sus preferencias entre el barroco y el románico; ante la disparidad, fue el rpopio Enrique quien concluyó el debate afirmando que cada uno añora lo que no tiene. El secretario, por su parte, comentó la curiosidad de que la presunta tumba de Dante en la Iglesia de la Santa Croce de Florencia no contiene los restos del poeta. Dante se marchó exiliado de Florencia y no fue hasta el siglo XIX cuando perdonó a su más insigne hijo. Entonces le construyó la tumba y reclamó sus restos mortales a Rávena, que los negó. Por supuesto, nadie en Florencia cuenta este detalle. Cotta comentó que Dante fue acusado de impío por romper una pila bautismal al percatarse de que un niño se estaba ahogando al ser bautizado por inmersión.
Nulla acta sine calva
 Tras una serie de comentarios diversos (como el de Alejandro, que se preguntó quién inventó el baño de los niños) se comenzó a hablar del cine histórico y de las series de televisión ambientadas en epocas anteriores. Diversos anacronismos de series como Toledo o Águila Roja  fueron comentados. La escasa calidad del cine histórico español fue analizada a continuación: siempre se centra en lo feo, fue la opinión expresada por Jesús Cotta y compartida por los presentes. La película Lope se citó y se destacó que el dramataurgo merecía ser objeto de una excelente serie de televisión, al estilo de las de la BBC. Se salvaron de la quema algunas películas como El perro del hortelano.  Los motivos de la escasa calidad de este cine fue también objeto de debate: que si la falta de dinero (Félix Modroño), de imaginación (Enrique Barrero) o incluso los prejuicios ideológicos (Jesús Cotta).
Enrique Barrero
 Una vez más surgió el tema de los libros electrónicos. En opinión de Enrique, estos artefactos son válidos, como los ordenadores, para la lectura de textos profesionales, pero no le gustan para la lectura personal.Gonzalo Gragera apuntó que un libro electrónico no te lo pueden dedicar. Se apuntó que la aparición de este nuevo formato ha llevado a muchas editoriales a esmerarse más en la edición de sus libros en papel. Enrique Barrero destacó el esmero editorial de Siltolá. Por su parte, Aurora destacó que también hay cuidadas ediciones digitales.. Acerca de las ediciones, Félix G. Modroño señaló que la primera letra de uno de sus libros era una errata. Poco después, el propio Félix nos abandonó por tener que atender obligaciones personales, entre otras, la corrección -precisamente- de las pruebas de su próxima novela.
Jesús Cotta comentó el lenguaje a vecez anacrónico de las noveklas históricas, como esa expresión de Alatriste, "en plan duelo". Sobre expresiones inquietantes apuntó Julio Ariza alguna de las que él y yo analizamos durante el proceso de elaboración del Libro de estilo de la Cámara de Cuentas de Andalucía: Así, perlas como aquella del "importe de la semaforización". Alguien (que no constará en acta) señaló que en un atestado policial aparecía la expresión "mi compañero de la sección canina" para referirse al perro acompañante del policía firmante. Julio Ariza señaló también algunas perlas similares del libro Juzgado de guardia del periodista Javier Ronda.
Julio Ariza

Los malentendidos lingüísticos fueron objeto de los minutos siguientes, cuando Jesús comentó una anécdota médica vivida por un conocido: la médico le ordenó a un paciente aquello de "sáquese la barbilla y la apoya" y ya podemos imaginarnos qué dos cosas sacó el paciente.De ahí pasamos a los disparates que a veces corregimos en los exámenes. Alejandro Muñoz comentó que un alumno le descibió una vez la Alhambra como la residencia de la ONCE (en efecto, en su libro de texto se afirmaba que -adviértase el calambur- era una "residencia palaciega") u otra que referí yo al comentar que un alumno había afirmado que Lutero fue excomulgado porque se negó a hacerse una foto con el papa (en su libro lo leyó: se negó a retractarse ante el papa).
Cotta refirió la respuesta de un alumno en un examen cuando le preguntó la definición de ser humano: "animal invertebrado", fue la respuesta. Alejandro puso la guinda: "eso es una muñeca hinchable". Y otra más: cuando a un alumno le pidió que le dijese las últimas palabras de César antes de morir, este contestó: "Aggggg".
Tierna fue la forma de rezar el Padrenuestro de un alumno en la posguerra española, según comenté: "El pan nuestro de cada día, dánoslo de hoy".
Enrique Barrero y Juan Antonio González
Tras otros temas menores (como una conversación ajedrecística entre Enrique y Gonzalo), se comenzó, a la acostumbrada hora de las infusiones, el turno de lecturas. En primer lugar, Jesús Cotta nos leyó el prólogo a Palabras a la piedra, libro de actas de la tertulia que se halla en proceso de edición.

Tras la celebrada lectura Gonzalo comentó el parecido de Jesús con el capitán del Mirandés para, a continuación, expresar que él se sentía como el Mirandés entre tanto primera división.
Gonzalo Gragera
Siguió el propio Jesús leyendo un poema de amor en la intimidad.
 Julio Ariza dio cuenta de un antipoema marca de la casa, "Amor en tres tiempos", compuesto por tres haikus.
 Enrique Barrero nos desveló un soneto, "Desiderata para una vida simple"
 Por mi parte, leí (en el móvil, ya que se me olvidaron los papeles correspondientes) un "diurno" y un poema metafórico-existencial de imágenes futbolísticas. O algo así.

Gonzalo Gragera, además de una soleá, leyo un interesante poema titulado "Torso de Diana", muy bien acogido por los presentes.
 Y así, entre nuevas charlas a media voz, saludos y sonrisas satisfechas, fue concluyendo la noche. A los cuarenta y cinco minutos de vida del viernes, fuimos abandonando lentamente el fogón, abrigados por la cálida persistencia de las palabras compartidas.

Autor de las imágenes, Alejandro Muñoz (con su aparato, claro)

miércoles, 8 de febrero de 2012

Que no conste en acta: acta de la tertulia del 25 de enero de 2012


El 25 de enero de 2012 se reúnen los señores Mercuriales Jesús Cotta, Ramón Simón, José Manuel Gómez Fernández, Fernando Moral y el que suscribe, Juan Antonio González Romano, en la sede habitual de la tertulia, el sevillano Fogón de Leña. Acuden como invitados en esta ocasión, honrándonos con su presencia y con obsequios en forma de publicaciones propias, los poetas Jesús Tortajada y Enrique Barrero.
Enrique Barrero
Tras los ineludibles saludos y las cervezas a portagayola, es decir, a la entrada del Fogón mientras acuden todos los ya citados, pasamos al salón habitual. Allí comenzamos comentando la presentación, la semana anterior, del libro Cancionero íntimo (Isla de Siltolá) de nuestro mercurial de plata, Antonio García Barbeito, celebrada en la Fundación Cruzcampo, con un salón lleno hasta los pasillos. Rápidamente pasamos a elegir los platos que fueron debidamente saboreados a continuación. La amplia gama de carnes a la piedra que se nos ofreció dio lugar a que evocáramos, cómo no, el nombre de la musa extraoficial de la tertulia, Lucía Lapiedra. Los asistentes nos repartimos por igual entre el novillo, el entrecot argentino y el solomillo de potro lechal asturiano, todos a la piedra. El Ilmo. Sr. Mantenedor vitalicio, don José Manuel Gómez, optó por el pescado. Jesús Tortajada, desconocedor aún de que las piedras permiten que cada comensal ponga la carne en su punto favorito, le dijo al camarero aquello de "Tráemela ya hecha que me da miedo verla".
Jesús Tortajada
Jesús Cotta propuso un brindis de año nuevo -era nuestro primer encuentro en 2012- por nuestros proyectos literarios. No sé exactamente por qué -perdonen los escasos lectores- pero al hilo del brindis alguien se acordó de la Celestina, tal vez por su afición al vino. El nombre de la alcahueta no pasó desapercibido, y prometí inlcuirlo en el acta "para que le dé un carácter literario".
Jesús Cotta
Como viene siendo habitual en las últimas tertulias, se comenzó por tratar el asunto del título del libro mercurial, ya en proceso de edición. No fue un debate fácil, puesto que se produjeron las habituales interrupciones por parte de -quien si non- Ramón Simón. En una de ellas, nos anunció la boda de nuestra mercuriala Aurora Pimentel, desgraciadamente, de nuevo, ausente de la tertulia. 
Al cabo (con perdón), se propusieron dos títulos para el libro: Ladrones de palabras y Palabras a la piedra. Tras comentarse las bonanzas de ambos (sendos heptasílabos, haciendo caso a nuestro acompañante discontinuo Antonio Rivero Taravillo, que ya nos comentó en alguna ocasión que un heptasílabo suele funcionar bien como título) se optó casi por unanimidad por el título Palabras a la piedra. Se propuso, igualmente, que Jesús Cotta redactase el prólogo del libro, para explicar, entre otras cuestiones que le parezcan oportunas, el calambur de la piedra-Lapiedra. Se vertieron comentarios varios, con la solicitud expresa de que no constasen en el acta.
El Secretario Mercurial, sin tomar notas
Al hilo de esto, comenzó a hablarse de los prólogos, "lo que todo el mundo se salta de los libros". Jesús, no muy conforme, afirmó que él siempre le da una oportunidad a los prólogos; Enrique Barrero comentó que el prólogo no debe restar protagonismo al propio libro. Por aquí y por allá surgieron ejemplos varios que se solicitó que no constasen en el acta.
Seguidamente se glosó la figura del recientemente fallecido Miguel García-Posada, tío de nuestro mercurial también ausente esta noche José María Jurado. Jesús Cotta comentó las conversaciones telefónicas que había mantenido con él acerca del libro que prepara sobre Federico García Lorca y apuntó que sus consejos fueron valiosísimos. Se comentaron algunos de los libros y artículos de don Miguel y, especialmente, sus memorias, La quencia.
Las relaciones entre algunos de los presentes con familiares del mundo de la poesía se comentaron a continuación. Así, Jesús Tortajada refirió cómo su hermano Vicente leyó su primer libro antes de editarse y una vez publicado y le gustó más en la segunda ocasión. Enrique Barrero lo achacó al "poder de la marca". Nuevos ejemplos se aportaron, pero se solicitó que no constasen en el acta.
Como habrá observado el atento lector, inexplicablemente Ramón Simón llevaba bastante tiempo en silencio. Alguien advirtió este insólito hecho y afirmó que "hemos dejado cortado a Ramón", cosa que -quede constancia para los anales- sucedió a las 21:45. El ínclito Ramón no pudo callar más: "Po llévate esta", fue su impar respuesta.
El sediento Ramón
Retomado su usual don de palabras, comentó las últimas novedades de su libro Las miradas del amor, en el que se han incorporado nuevas colaboraciones de los poetas María Sanz (a través de la gestión realizada por nuestro amigo Víctor Jiménez), Fernando Ortiz, Antonio Murciano, José Daniel Serrallé y Juan Lamillar, además de la amplia y  excelente nómina ya comentada en anteriores tertulias. José Manuel Gómez metió el dedo en la llaga al preguntar "cuánto nos vas a pagar", cuestión que fue hábilmente tratada por Ramón, ya que nos informó de que los beneficios de la obra fotográfico-poética irán destinados al proyecto "Vida y Esperanza" de la Hermandad de la O.
Los renglones torcidos de Mercurio condujeron la tertulia hacia el tema de la motivación de los escritores. Vanidad (opinión generalizada), necesidad interior (Enrique Barrero), contribuir a la Belleza (Jesús Cotta)... José Manuel Gómez planteó unas reflexiones acerca de Vila-Matas y su Bartleby de las que no puedo dar cuenta, porque me interrumpió una derivación de la charla hacia los cerros de Úbeda, sin que pueda precisar más puesto que se me pidió encarecidamente que no constase en acta.
El Ilmo. Sr. Mantenedor vitalicio, siempre tan vivo
De nuevo Ramón Simón nos habló del que será su próximo libro de poemas, probablemente con el título de La madrugada del silencio (comenté que he tenido el honor de leerlo en primicia y encierra excelentes poemas) y habló de la autoexigencia que se impone como poeta. Al hilo de esta cuestión se comentó que las prisas por publicar nunca fueron buenas y que, de hecho, algunos libros publicados con excesiva juventud pueden provocar el arrepentimiento con los años. Algunos de los ejemplos que se comentaron no se reflejan en el acta, por deseo expreso de sus mentores.
 Los nombres de Salvago o Hopkins aparecieron a continuación en la conversación. Íntimamente relacionado con todo esto, alguien recordó la frase que Cela le dijo a Torrente Ballester (¿o quizás fue al revés?): "Desengáñate: a las mujeres no les gusta follar" (conste que la frase es de uno de tan insignes difuntos: a ningún mercurial se le habrá ocurrido pronunciar tales expresiones motu proprio y, de haberlo hecho -obvio es decirlo -habría solicitado que no constase en el acta).
Enrique Barrero anunció que al día siguiente publicaría en su blog una décima dedicada a los Mercuriales (esta). En su blog, Enrique se ha propuesto escribir mil décimas en mil días consecutivos, proyecto que espera acabar el 30 de noviembre de 2012.
 De nuevo Ramón comentó otro proyecto literario colectivo para cuando acaben sus Miradas del amor: un libro de relatos sobre la Navidad. Jesús Cotta afirmó que "a Zoido le va a gustar".
Eran ya las 22:55 y por fin Ramón pronunció su palabra talismán, puticlub, batiendo un nuevo record mercurial.
Más adelante se comentaron las vicisitudes por las que atraviesa el premio Ángaro de poesía, en cuya organización intervienen Enrique Barrero y Víctor Jiménez y cuyos presupuestos quieren ser sustancialmente recortados por el ayuntamiento de Sevilla. Enrique comentó que el anterior responsable del ayuntamiento, Antonio Rodrigo Torrijos, siempre los trató con delicadeza y deferencia, sin preorientaciones ideológicas. Ahora se pretende pasar de un premio de cinco mil euros a uno muy inferior y que las gestiones para minimizar los recortes y buscar aportaciones complementarias continúan, sin que se pueda contar aquí más, puesto que se me pidió expresamente que no lo reflejase en el acta. 
Fernado Moral habló de sus maestros Conrad y Rulfo y nos sorprendió montando un aparataje curioso para que pudiésemos escuchar la voz de Rulfo leyendo un fragmento de Pedro Páramo que nos dejó a todos boquiabiertos.
El siempre sorprendente Fernando Moral
En estrecha relación con esto, se habló del último fichaje del Sevilla FC, Babá y, mientras se analizaba la sentencia recaída sobre José María del Nido, Jesús Tortajada (de los pocos aficionados al equipo equivocado de la ciudad allí presentes) solicitó que constase en acta el nombre de Paulao, fichaje de su club. Temas judiciales varios fueron tratados a continuación, algunos con notable acaloramiento.
Las infusiones circulaban ya a discreción desde que Rulfo hiciese acto de presencia. Era el momento, pues, de pasar al turno de lecturas propias, que en esta ocasión comenzó nuestro invitado Enrique Barrero con un poema inédito cuyo título no quiso que constase en acta, cosa rara en la noche. Decidimos acudir a la forma clásica con que los diarios anunciaban las películas eróticas en los años setenta: "Titulo impublicable" y que trataba, digamos, sobre la subjetividad en la evaluación (cuadrarían aquí a la perfección los versos del romance inmortal: "Yo no digo mi canción / sino a quien conmigo va"). El poema, en alejandrinos blancos, fue un prodigio de emoción y nostalgia.
Un momento de la lectura de Enrique Barrero
A continuación fue el turno del que suscribe; leí una décima en homenaje a nuestro invitado Enrique, una seguidilla burlesca y tres poemas considerados desechos de tienta, inéditos escritos en diversas épocas y que, por su tono, no entrarán en mi próximo libro. 
Nuevos nombres aparecieron sobre la mesa: Pedro Sevilla, Eloy Sánchez Rosillo, Rafael Adolfo Téllez, Pepe Cala (el último bohemio sevillano, del que tanto Jesús Tortajada como Enrique Barrero contaron jugosas anécdotas, como la madrugada de Viernes Santo en que a Enrique le recitó Pepe Cala el que, según su parecer, era el mejor poema de Semana Santa: "Macarena / lujo y pena".) Al hilo de la temática pasionista, lancé el reto de que para la tertulia cuaresmal, en marzo, todos los mercuriales deberán aportar un poema religioso.
Dentro de la misma temática, Jesús Cotta leyó un inédito titulado "Vía personal" que causó la sensación de los presentes y que fue tan comentado como elogiado.
Le siguió Jesús Tortajada que recitó el poema "Informe sobre presupuesto" de su libro Ruegos y preguntas, premio Ángaro de poesía en el año 2008. Donó un ejemplar de uno de sus libros, Malosdías, a la incipiente biblioteca mercurial.
Comentarios diversos siguieron al poema y no faltó aquí y allá la autocrítica sobre las propias producciones. En esta línea, José Manuel Gómez refirió la afirmación de Rimbaud acerca de que "el verdadero héroe es quien sabe divertirse consigo mismo". De ahí se pasó, de nuevo, al debate sobre por qué escribir. Una de las respuestas más celebradas fue la que propuso que "escribimos para responder a esa pregunta: por qué escribimos".  También Enrique Barrera comentó que "escribes para que te quieran". Sería más fácil seguir el consejo de Abel Feu en su conocido poema: "Tú, futbolista". La necesaria soledad del escritor en el proceso de creación fue comentada también ampliamente.
 Fernando Moral concluyó el turno de lecturas con su poema "Cálculos irracionales". No faltó un recuerdo encomiástico a nuestro mercurial ausente Julio Ariza y su poema sobre Fairy y míster Proper.
Nos acercábamos peligrosamente a la una de la madrugada cuando la tertulia tocó a su fin. Una sensación compartida de haber vivido una noche intensa, pródiga en buenos momentos, memorable. Las sonrisas en los ojos vencían abiertamente al cansancio.
La media verónica de la noche nos regaló instantes de eternidad: que conste en acta.
Autor de las imágenes (salvo en las que él mismo sale), el versátil Ramón Simón.
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lunes, 26 de diciembre de 2011

Acta de la tertulia del 15 de diciembre de 2011


El 15 de diciembre de 2011, a partir de las 20:30 horas, comienzan a aparecer a las puertas del Fogón de leña, los señores mercuriales Toi del Junco, Julio Ariza, Jesús Cotta, José Miguel Ridao, Ramón Simón y Juan Antonio González Romano, a los que se les suma más tarde Fernando Moral, tras llegar raudo y veloz del trabajo. Nos acompañan, como invitados de lujo, Antonio Rivero Taravillo, Antonio Serrano Cueto y, nuevo en esta plaza, Juan Lamillar. 
Juan Lamillar, invitado de lujo
 Tras las habituales copas de bienvenida mientras esperamos a que se alcance el quórum previsto, pasamos a las 21:10 al salón de actas. Las primeras conversaciones giran en torno a la presentación del libro de Toi del Junco Otra forma de mirar la catedral de Sevilla, que ya quedó glosada aquí. A este respecto, el autor comenta su orgullo al ser este el primer libro de fotografías editado por el cabildo catedralicio en sus seiscientos años de historia. 
Toi del Junco, grande no solo en el talle
 Toi y el inefable Ramón Simón se enfrascan en una conversación en la que, aparte de referir la supuesta homosexualidad del primero -de la que alardeó sin que ninguno de los contertulios le diese el más mínimo crédito-, se comentaron los límites de la composición fotográfica y los retoques que son admisibles. Al hilo de esta charla, surgen perlas como la de Fernando Moral, que define las setas de la Encarnación como la gofre house o las de Antonio Rivero, que afirma que, en el época victoriana, "las fotos de las hadas no se retocaban". El mismo Antonio comenta que el libro de Eva Díez, Sevilla, un retrato literario, se parece a una fotografía por infrarrojos, ya que, en su recorrido por calles y lugares de la capital, aparecen todos los que han pasado por allí a lo largo de la historia.
Antonio Rivero Taravillo, entre varias "aguas"
 La conversación pasa a tratar de otros asuntos sevillanos; el propio Toi afirma que en Sevilla aún estamos en el barroco, lo que se ratifica entre todos al comentar los pregones de Semana Santa de nuestra ciudad. Retomada la conversación acerca del libro de Toi, este señala que el Sr. Arzobispo se ha ofrecido para redactar el prólogo de la segunda edición, si la hubiere, cosa de la que ninguno de los tertulianos duda. También comenta Toi la asistencia a su presentación del alcalde, Juan Ignacio Zoido, Guainasio para los que lo conocían de chiquitito, aunque habitualmente lo llamaban el negro en sus tiempos escolares.
Toi, el de la barba florida
Caprichos de la noche vuelven a sacar el tema de que el impar Ramón Simón es el primer divorciado que ha publicado un libro de poesías con la editorial Númenor. 
El asunto deriva a continuación hacia las biografías  de presuntos famosos, o de gentes que desean escribir sus biografías. A este respecto, Antonio Serrano comenta que un familiar suyo, campeón español de motonáutica, quería escribir su propia biografía. La pregunta es a quién podría interesarle dicho libro. Toi apunta que a veces los libros o los discos se venden exclusivamente por la cubierta.
 Los Antonios, Rivero y Serrano, refieren tras esto diversas anécdotas de la última tertulia mercurial en la que coincidieron, que acabó en la taberna irlandesa Flaherty, recientemente carrada (y cuyo planto cantó el propio Taravillo en su blog). Toi del Junco reflexiona acerca del cierre de este local, por el que su inquilino pagaba una renta que ascendía a veinticuatromil euros mensuales (algo menos, sin el iva, según corroboró el siempre bien informado en lo que a asuntos irlandeses se refiere Antonio Rivero), a pesar de lo cual el dueño del local decidió no prorrogar el contrato de alquiler, al parecer pretextando los ruidos colaterales (cosa extraña, ya que todo el edificio es de su propiedad). 
Los Antonios
 Sin saberse muy bien por qué, José Miguel Ridao refiere a continuación al perfume que ha sacado al mercado Nacho Vidal, con el sugerente nombre de Eau 25, (pronúnciese en correcto francés, tal y como lo hizo monsieur Ridao), en un frasco que es reproducción fiel de los veinticinco centímetros del afamado actor porno. Jesús Cotta pregunta por los efectos de dicho perfume.
Cotta, pensando en los efectos del 25
 Se procede entonces -adviértase el continuo devenir de las conversaciones hacia los más variopintos y alejados extremos- a un brindis conjunto por los allí presentes, que el ínclito Ramón Simón apostilla con su petición: "Creed más en Dios, cojones". Tras el brindis, el hiperactivo Ramón marcha al servicio, no sin antes ser prevenido por Toi: "Como tardes mucho, te quedas sin almejas" (los malpensados creyeron que lo decía por los suculentos platos de bivalvos que poblaban, junto a los indispensables ibéricos y a carpaccios de foie de oca, indescriptibles, la mesa de la cena), a lo que Ramón (quién si non) replicó: "Si no quedan almejas, quedarán almejillas". 
Entre trianeros continúa la charla, ya que el gaditano Antonio Serrano (que en Triana tiene su segunda vivienda), al hilo de los cambios políticos recientes, comenta los defectos y virtudes de la alcaldesa de Cádiz, Teófila, su conocimiento de los barrios o el soterramiento de la vía del tren. Se analizan por entonces algunos de los posibles ministros y se centra la conversación en torno a la política cultural, a la que, según opinión de Antonio Rivero compartida por todos, le vendría muy bien una gestión central, ante el tremendo desequilibrio entre regiones. Diversos nombres y análisis van surgiendo al hilo de este tema cuando comienzan a llegar los platos principales. Al recibir Antonio Rivero su pierna de cordero, Toi le pregunta si no le da sentimiento. "Sí, pero me sobrepongo", fue su celebrada respuesta.
Antonio Rivero, Juan Lamillar, Julio Ariza
 Obama, Evo Morales, Tomás Segovia y sus sonetos, Iñaki Urdangarín (cómo no), el coste de la monarquía (diecinueve céntimos por español al año, según apostilla Jesús Cotta; Antonio Serrano añadió que ese dato lo debía haber sabido Lola Flores cuando pidió una peseta por español para saldar sus cuentas con Hacienda), el debate entre esta y la república, la obra de Juan Sierra o la presunta homosexualidad de Miguel Ángel, a tenor de los biceps que pintaba a las señoritas que retrataba, fueron otros asuntos que circularon por la tertulia y de los que dejo constancia aquí, a pesar de que Antonio Serrano apuntaba en aquellos momentos que el secretario tomaba poca nota de lo dicho.
Afortunadamente, Ramón Simón (quién si non) inmortalizó al Secretario tomando notas, rodeado de copas de infusiones...
 El recurrente tema del título del libro de actas de la tertulia mercurial volvió a salir a continuación, pero no pareció tener mucho éxito, ya que al instante Fernando Moral comentó cómo una noche de borrachera acabó montado en el indio de la avenida de Kansas City; de ahí se pasó a glosar anécdotas divesas relacionadas con el mundo de los blogs y sus asiduos, o con las entradas de la wikipedia (Toi) o de los problemas derivados de la anonimia en internet (Antonio Serrano). Con todo, entre divagaciones y recuerdos varios, surgieron algunos posibles títulos, como Versos a la piedra (recordemos que el título no hace referencia -o no solo- a la nunca bien ponderada actriz Lucía Lapiedra, sino a las inefables carnes a la piedra que se pueden degustar en el Fogón de Leña), Versos de humo, Letras de humo o Leña al mono. Por motivos evidentes, se postpuso -una vez más- la decisión final en torno a este asunto.
Fermando Moral (mono de humo), comiendo chicle (foto de archivo)
Los problemas relacionados con la traducción de textos centraron los siguientes minutos, a raíz de la original traducción que José Miguel Ridao había perpretado para el famoso monólogo de Hamlet (y que se puede leer aquí). Antonio Rivero apuntó que el traductor de poesía profundiza más en el texto que un lector nativo. Se comentaron las traducciones de Esteban Torre de los sonetos ingleses de Pessoa y de ahí se pasó a hablar de sus heterónimos.  
José Miguel Ridao, en actitud pessoiana
 Ramón Simón, el locuaz, definió seguidamente al poeta como arquitecto de palabras o pintor de imágenes; en su opinión, la poesía recoge todas las artes. Antonio Rivero definió la poesía como la más menesterosa de las artes, ya que solo trabaja con palabras. Nuevos vericuetos de la charla llevaron a Antonio Serrano a reflexionar, con Horacio, sobre la relación de la imagen con la poesía, para concluir que la poesía -sublimada por los poetas- no es más -ni menos- que la "transmisión de una emoción". Taravillo añadió que la poesía también debe ser "generadora de otra emoción". Al hilo, el secretario comentó la diferencia que José Julio Cabanillas establece entre "sentimiento" y "emoción", distinción nada baladí a este respecto.
En este punto, comenzaron a llegar  las infusiones on the rocks a la mesa y, por lo tanto, era hora de comenzar el turno de lecturas, que en esta ocasión abrió Julio Ariza leyendo uno de sus antipoemas, una recreación de Cernuda, escrito en el marco de un intercambio con una norteamericana ("no un intercambio de fluidos", matizó). 
Julio Nicanor Ariza, el que en buena hora nasçió
  Tras este "Homenaje antipoético a Cernuda", Antonio Rivero Taravillo leyó su poema "Fábula de fuentes", motivado por unas labores de bricolaje en casa (un modesto atasco de un lavabo puede dar pie a poemas como el de Antonio).
Antonio Rivero, melillense de pro
 José Miguel Ridao, tras una traducción de un poema de Owen, pasó a "deleitarnos" con un texto propio, titulado "De meteorismos", que él mismo aclaró versaba sobre los pedos, es decir, la "cotidianeidad cuesquera".
José Miguel Ridao, leña meteórica, el que en buen hora jiñó espada
 Un nuevo radical cambio de registro se produjo cuando nuestro invitado Juan Lamillar pasó a leer su poema inédito "La nieve roja", impresionante homenaje a Góngora y, a continuación, a leer un soneto erótico de 2008, inspirado en unas palabras de Octavio Paz.

El soneto
El poeta: Juan Lamillar
 Tras el silencio posterior a la lectura de estos poemas (roto por un nuevo aforismo, "cada silencio tiene su matiz"), Fernando Moral leyó un relato dedicado a José Miguel Ridao, cuyo contenido versaba sobre la pose de los poetas, y en cuya lectura hizo intervenir al propio Ridao. El texto hizo que se comenzase una conversación acerca de los libros electrónicos y las librerías de librero, frente a las de los centros comerciales. Fue Antonio Serrano Cueto el que, mientras hablaba de estos asuntos, fue inspirado por las musas para proponer un nuevo título para el libro de actas, El fogón de las letras. Retomada la conversación previa, el mismo Antonio Serrano comenta que, para nosotros, el libro es algo más, un algo que se pierde con el libro electrónico.
Me tocó el turno de lecturas, en el cual señalé que apenas una hora antes -en el paso de la medianoche-. había comenzado mi cumpleaños y, tras recibir las convenientes felicitaciones por sobrevivir un año más, leí una soleá y, a continuación, el soneto que había compuesto para felicitar las navidades. Abusando de la generosidad de los presentes, leí  por último un par de diurnos de mi próximo libro.
El Secretario, el que en buena hora tomó nota
 Antonio Serrano Cueto puso fin al turno de lecturas de la velada anunciándonos que tiene un nuevo poemario ya muy avanzado, del que leyó dos poemas, "uno más triste, otro más luminoso", según sus propias palabras.
Antonio Serrano, fecundo en ardides
Intercambios de libros, saludos, abrazos y palabras últimas fueron dando fin a la noche, cuando ya nos acercábamos peligrosamente a las dos de la madrugada. La satisfacción general se advertía en los rostros de los amigos tras la intensa noche vivida. 
El invierno inminente no pudo con nosotros: el calor de la poesía y la amistad nos acompañaba de regreso a casa. 

Nota Pene: Las fotografías que acompañan esta entrada han sido tomadas por el nunca bien ponderado Ramón Simón
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