Para el momento rijoso de la tertulia:
¡Salmodiemos, mercuriales,
y peinémonos las cejas,
que ya llegan las becarias
vestiditas de enfermeras!Otro posibilidad, más seria:
Ni el neblí en tortuosos giros
ni en la tempestad el mar
tienen tanto garbo y brío
como el canto mercurial.
Y más serio todavía:
Si ya te has reconciliado
con el ángel y la bestia...
(y no sé seguir, pero me cuadran esos versos para el carácter del mercurial)
YY